miércoles, 9 de octubre de 2013

Pensamientos de insomnio.

Otra noche de insomnio en mi choza, se va volviendo costumbre, se va volviendo realmente molesto.
No me queda de otra que continuar con esto, que empezó con el post Cosas de la Vida.

Y agrego un par de historias más, como la siguiente:
El motivo de haber ido a vivir junto a mis padres, y luego a mi choza recientemente, no fue solo la excusa barata del invierno. Sino que a mis 22 años, estoy enfrentando mi divorcio, luego de haber pasado los casi 5 mejores años de mi vida, junto a la mujer con quien elegí compartir mis días.

Desafortunadamente, ella decidió seguir su rumbo, uno bien distante al que teníamos trazado.
Motivo por el cual hago el copy/paste de una frase que recientemente Yoyo repitió en el estreno de su nuevo blog Yoyo308, y el cual la primera vez que lo leí meses atrás en G+, me llegó bastante: "hay cosas en la vida, que un hombre sale ganando cuando las deja perder

Y tuve la suerte de que así fuera, pues esta separación llegó justo cuando la relación con mi familia estaba más que podrida.
Había estado enojado con mi mamá por mucho tiempo, hasta el punto en el que para mí, yo no tenía madre.
Ahora que repito esas palabras, me doy cuenta de lo ridículo que fui.

¿Cómo podes hacerte del enojado con la mujer que te dio la vida y dio todo por hacerte quien sos hoy en día?
Cuando llegué a casa de mis padres, fue ella la primera quien me recibió y con los brazos abiertos, sin nunca haberme guardado rencor.
Como todo orgulloso y rencoroso, no me importó, solo días después, viendo una película cristiana vino la reconciliación.
Eso que soy ateo, o era, bueno, estamos de tregua con el barbudo de arriba, ninguno le jode al otro y listo.
 
Hoy puedo decir, con base en esa frase, que perdí a una esposa, pero gané a una madre.
Gracias a mi separación, he aprendido a amar a mi mamá. Sí, Te Amo Rosa Bella (ese es su nombre aunque no lo crean) y no te lo digo de frente, por cobarde.

El mismo cobarde que dejó que su matrimonio fracase.
El mismo cobarde que fui al no brindarle mi apoyo a mi papá, cuando más necesitaba de mí, aquel día de abril en el que falleciera mi abuelo.
Hecho del que no puedo perdonarme, por más que él ya me haya perdonado el día siguiente.

No se trataba del pájaro, del puto perro y de la lagartija de G+.
Se trata de esta cama, que hoy se me hace enorme para mi solo.
La cursilería definitivamente hoy llegó a su fin. No así el insomnio.